Educación y educadoras

Escrito por Frente Cívico de Fuenlabrada el Viernes, 10 mayo 2013 en Opinión con 0 comentarios

Escrito por Sergio,
miembro de Frente Cívico-Somos mayoría de Fuenlabrada.

ManiLOMCEFuenlabrada

Me alegra ver a tanta gente como hay defendiendo la educación pública, de todas y para todas. Es cierto, como señalan, que aún hay gente que se queda en sus casa, que parece aún dormida y que no sabe lo mucho que nos estamos jugando, tanto en esta lucha por la educación como en otras, porque en realidad todas las luchas van de la mano.

Pero cuando hablamos de educación y son maestros y maestras las que aluden a que hay gente que no se mueve, que no colabora, que no protesta, tengo que apelar a su responsabilidad como educadores y educadoras. Realmente, ¿para qué se les ha educado? Y es que en la mayoría de los casos se nos ha educado para ser pasivos, para atender a la autoridad, obedecerla, escuchar lo que quiere de nosotras y hacerlo para ser recompensadas a corto plazo, bien con una buena nota, un positivo o un premio al buen comportamiento. Es más, se ha educado desde un punto de vista individual, en que incluso los trabajos en grupo consistían en dividirse el trabajo y no en hacerlo de manera colectiva.

Y ahora, a todas esas personas a las que se ha educado así, es a quienes se les pide que se rebelen, que participen, que luchen colectivamente con quien hasta ahora era su rival por una nota… Es cuanto menos contradictorio, y la consecuencia es esa pasividad, es ese no creerse responsable ni protagonista, porque nunca lo han sido hasta ahora. Y es que la educación pública no es la mejor opción porque sea gratuita (que no lo es, porque la pagamos entre todas), sino porque es el único modelo en que es posible educar para ser personas y no para ser sólo una caja de conocimientos o un/a futura trabajadora. Pero para esto último, es necesario dar más pasos, es necesario que esa rebeldía que ahora exigimos a estudiantes, padres y madres, también los y las educadoras la lleven a la práctica en las aulas, y traten de crear una educación distinta a la que el poder de este sistema nos impone. Ya hay experiencias en ese sentido en la escuela pública, y si unas han podido, el resto pueden poner mil escusas pero no son más que eso, escusas.

En ese sentido, animo a que los actos y acciones encaminadas a luchar por la educación, no se centren en mantener lo que hay o en criticar lo que viene. Sino que al contrario, es momento de propuesta, de exigir lo que queremos y de presionar para que lo haya. Los y las educadoras deben tirar de ese carro, enseñar de otra manera y formar para luchar por una sociedad distinta y no sólo para adaptarse y sobrevivir en esta sociedad de mierda. Pero los padres y madres deben exigir que eso se produzca, porque si no, serán responsables de que su hijo o hija estudie dos carreras y un master para acabar fregando suelos o de cajero en el McDonald’s. No basta con dejar un niño sueñe si luego jamás será capaz de cumplir sus sueños, pues es entonces cuando llegan las frustraciones, traumas y depresiones. Hay que dejar soñar, y a la vez dar las herramientas para poder luchar por esos sueños, hay que crear una sociedad en que los sueños sean posibles. Y para eso, un papel fundamental en su éxito o fracaso lo tenemos los y las educadoras, o si no, ¿por qué somos educadoras?

HOY Y SIEMPRE,

POR UNA EDUCACIÓN PÚBLICA Y DE CALIDAD

DE TODAS Y PARA TODAS